Tecnología de vanguardia para unificar tonos y texturas corrigiendo imperfecciones, pigmentos y signos de la edad. Protocolos de rejuvenecimiento y resurfacing con máxima seguridad médica.
Pedir citaEl láser médico no es un solo aparato: es una familia de tecnologías, cada una con una longitud de onda distinta y una diana concreta en la piel — pigmento, vasos, agua tisular, colágeno profundo. Elegir el láser correcto para el problema correcto es la parte más importante del tratamiento.
Tiene sentido cuando existe algo que ninguna otra técnica resuelve tan bien: manchas melánicas, cicatrices, marcas de acné, arañas vasculares, textura irregular, poros dilatados, tatuajes, foliculitis crónica o piel fotoenvejecida con daño acumulado. En muchos de estos casos, el láser adecuado hace en pocas sesiones lo que otras vías no consiguen en un año.
No tiene sentido como "tratamiento estrella" indiscriminado. Un láser mal indicado no solo no funciona: puede empeorar el problema — hipopigmentación, hiperpigmentación reactiva, cicatrices por mal manejo. La indicación es lo primero, el aparato es lo segundo.
Antes de encender un láser hago un diagnóstico dermatológico: qué tienes, qué fototipo tienes, qué has usado antes, si hay pigmento activo, si ha habido exposición solar reciente. Esta valoración decide qué tecnología es la correcta, con qué parámetros y en cuántas sesiones. Sin esa valoración, aplicar el láser es lanzar energía a ciegas.
Trabajo con las principales tecnologías médicas — CO₂ fraccionado, Er:YAG, picosegundos, pulsado largo — porque cada una hace lo que las otras no pueden. La elección responde a criterio médico, no a la costumbre. Y las sesiones se programan respetando los tiempos de recuperación cutánea: forzarlos es la manera más rápida de generar complicaciones.
La primera visita es de diagnóstico. Estudio la piel, evalúo el problema y te explico qué tecnología corresponde, cuántas sesiones son razonables y qué recuperación esperar. Salir de la consulta con una información clara vale más que empezar el mismo día sin ella.
Antes de cada sesión aplico anestesia tópica cuando corresponde y protejo las zonas sensibles. La duración depende del área tratada — desde 15 minutos para una zona pequeña hasta 60 minutos para un full face. Después indico un protocolo de cuidados específicos según el láser utilizado; seguirlos es parte del resultado.
La recuperación depende de la tecnología. Los láseres ablativos como el CO₂ fraccionado exigen 5–10 días de reepitelización — con enrojecimiento, exudación leve y costras — a cambio de un resultado profundo y duradero. Los no ablativos como el picosegundo tienen recuperación de horas a 2 días con resultado más suave, en varias sesiones.
El resultado sobre pigmento, marcas o cicatrices se ve progresivamente: entre 4 y 8 semanas por sesión. Sobre calidad de piel y colágeno, la mejora clínica se consolida a los 3–6 meses. La duración del resultado depende del cuidado posterior — sobre todo la fotoprotección, sin la cual cualquier tratamiento sobre pigmento se revierte.
No trato con láser si ha habido exposición solar reciente o si vas a exponerte pronto: aumenta drásticamente el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria. Tampoco durante embarazo o lactancia, en piel con lesiones activas no diagnosticadas, o si existen antecedentes de queloides sin haberlo valorado antes.
Ciertos fototipos altos con determinadas tecnologías tampoco son buena combinación. En estos casos, o cambio de tecnología o directamente propongo una vía alternativa — un peeling médico, un tratamiento tópico dermatológico, una espera. El objetivo no es aplicar el láser: es resolver el problema con la menor iatrogenia posible.
Depende del problema y de la tecnología. Un pigmento suele responder en 2–4 sesiones; una cicatriz de acné puede requerir 4–6; una revitalización global 3–4 sesiones distribuidas en el año. La primera sesión es también el mejor termómetro de tu respuesta individual.
La sensación varía según el láser: los ablativos son más intensos, los no ablativos más tolerables. Aplico anestesia tópica cuando corresponde y regulo los parámetros para mantener la sesión dentro de un umbral aceptable. La mayoría de pacientes la describe como "molesto pero llevadero".
Con muchos láseres, no. La exposición solar previa o posterior es la primera causa de complicaciones en pigmento. Con algunos láseres específicos y una fotoprotección estricta se puede — pero es una decisión clínica, no de calendario.
En pigmento y vascular, entre 2 y 6 semanas por sesión. En textura y colágeno, el resultado clínico se consolida a los 3–6 meses del tratamiento completo. El láser trabaja sobre la reparación de tu propia piel, y esa reparación tarda lo que tarda.
Renovación cutánea profunda: textura, poros, cicatrices y arrugas finas con fototermólisis fraccionada.
Renovación cutánea controlada con protocolos ajustados a tu tipo de piel y objetivos.
Regeneración de la estructura dérmica trabajando la piel desde dentro, en varios niveles.
Reserva tu valoración médica y resolveremos juntos si este tratamiento tiene sentido para ti — o si otra opción se ajusta mejor a tu caso.