El PRP funciona, pero solo si se aplica al paciente correcto en el momento correcto. La consulta empieza siempre con un diagnóstico tricoscópico, no con la infiltración.
El PRP (Plasma Rico en Plaquetas) es un concentrado de plaquetas obtenido de tu propia sangre. Las plaquetas liberan factores de crecimiento que estimulan al folículo piloso, mejoran la vascularización del cuero cabelludo y prolongan la fase de crecimiento del cabello.
Tiene sentido en alopecia androgenética inicial o intermedia (Norwood 1–4 en hombres, Ludwig I–II en mujeres), en effluvium telógeno crónico, después de un injerto capilar y en pacientes con debilitamiento sin causa clara identificada. No tiene sentido en alopecias avanzadas donde el folículo ya no existe, ni como sustituto del tratamiento médico de referencia.
Antes de proponer PRP hago un estudio tricoscópico: analizo la densidad, el diámetro capilar, la miniaturización folicular y el estado del cuero cabelludo. A veces lo que parece "caída" es otra cosa —dermatitis seborreica, estrés capilar, un déficit nutricional.
Trabajo con sistemas de PRP de doble giro y cierre estéril, que garantizan una concentración plaquetaria consistente. En muchos casos combino PRP con mesoterapia capilar o con exosomas. El PRP solo tiene un techo; combinado supera ese techo.
La primera visita incluye tricoscopia y valoración: te muestro qué observo, qué expectativa es realista y qué plan tiene sentido.
Cada sesión dura unos 45 minutos: extracción de sangre, procesamiento, infiltración en el cuero cabelludo con aguja muy fina o mesotherapy gun. El protocolo estándar son 3 sesiones espaciadas cada 4 semanas, con un mantenimiento cada 4–6 meses.
El primer cambio suele ser la reducción de la caída, que se percibe a partir de la 2ª–3ª sesión. La mejora en densidad y grosor capilar es más gradual: se aprecia a partir del 3er–4º mes.
El PRP no crea folículos nuevos: activa los que están debilitados y los mantiene en fase de crecimiento más tiempo. En pacientes con expectativa realista, el PRP consigue frenar la caída y mejorar densidad. En pacientes que esperan recuperar el pelo de los 20 años, la técnica decepciona.
En alopecias avanzadas (Norwood 6–7) donde el folículo ha desaparecido. Aquí el tratamiento correcto es injerto capilar; el PRP puede acompañar el post-operatorio pero no sustituye la cirugía.
En alopecias cicatriciales activas (liquen plano pilar, alopecia frontal fibrosante): necesitan control dermatológico específico. Como excusa para no usar el tratamiento médico indicado: en pacientes con clara indicación de minoxidil o finasterida, esos son la base; el PRP es complementario.
El protocolo estándar es de 3 sesiones espaciadas cada 4 semanas, con mantenimiento cada 4–6 meses. Los resultados se estabilizan tras el segundo o tercer ciclo anual.
La reducción de la caída se percibe a partir de la 2ª–3ª sesión. La mejora en densidad y grosor capilar aparece de forma gradual a partir del 3er–4º mes.
No. El PRP activa folículos debilitados y los mantiene en crecimiento más tiempo, pero no crea folículos nuevos donde ya han desaparecido. En zonas totalmente calvas la indicación es injerto capilar.
No. En pacientes con indicación clara de tratamiento médico, minoxidil y finasterida son la base. El PRP es complementario y potencia el resultado, no sustituye la medicación.
Abordaje médico integral de la salud capilar. Diagnóstico y tratamiento contra el debilitamiento y la caída.
Regeneración de la estructura dérmica trabajando la piel desde dentro, en varios niveles.
Regeneración celular y mejora de la elasticidad de la piel mediante fragmentos de ADN purificados.
Reserva tu valoración médica y resolveremos juntos si este tratamiento tiene sentido para ti — o si otra opción se ajusta mejor a tu caso.